sábado, 16 de enero de 2010

LOS PENDEJOS

El gobierno de la república anuncia un sistema de racionamiento eléctrico que implica que todo el país sufrirá las consecuencias del mismo. De igual manera, anuncia que los niveles de agua están por debajo de los niveles necesarios debido a la sequía y que por eso "todos" los venezolanos debemos tomar consciencia y entender las medidas sobre racionamiento que serán implementadas. La novedad es que la ciudad capital, Caracas, por primera vez se verá realmente afectada por un cronograma de racionamiento, estipulado de manera unilateral por el ejecutivo nacional, sin consultar los ejecutivos regionales o municipales, lo cual no es sorpresa ya que el país tiene una sola voz autorizada en materia gubernamental.

Si bien hay un componente cierto de ineficiencia y falta de inversión por parte del gobierno nacional en cuanto al mantenimiento de la infraestructura generadora de energía eléctrica, con sentarnos a llorar no vamos a solucionarlo de la noche a la mañana y nos toca protestar por la situación pero, a su vez, reconocer que la sequía ha sido intensa y que los niveles de las principales represas del país están por debajo de los deseado, y cualquiera puede cerciorarse de ello viendo las fotos de la represa Uribante-Caparo, que muestran claramente la iglesia de Potosí y su cementerio (Potosí era el pueblo que se ubicaba en el lugar antes de la construcción de la represa), que ahora son visitados por turistas, cuando antes estaba cubierta de agua.

En este orden de ideas, los anuncios de racionamiento de energía son lógicos, a pesar que el gobierno insiste en achacar la culpa a la naturaleza y evadir cualquier tipo de responsabilidad, pero el discurso del racionamiento para todos por lo menos tenía cierta coherencia, por cuanto según el poder ejecutivo, en gobiernos anteriores sólo le cortaban la luz a "los pendejos", palabra usada por ellos en su eterno coloquio vulgar, y que trataba de aclarar que TODOS los venezolanos ibamos a sufrir por igual las consecuencias de las políticas en la materia, igualando la situación de varias regiones que habían cargado la cruz desde hace meses, y que ya la carga no recaería en ciertos sectores (los pendejos) para evitar el descontento de ciudades como Caracas.

La cuestión es que Caracas sólo aguantó un día de racionamiento, las cacerolas sonaron, la molestia se vio, y el habitante de la capital no dudó en utilizar todos los medios a su alcance para reprochar tal medida. Los vientos de protesta llegaron a Miraflores y el Presidente de la República en cadena nacional decidió suspender el plan de racionamiento en la capital, manteniéndolo en el resto del país. Rodó la cabeza del ministro que había sido comisionado especialmente para el tema eléctrico, que tenía escasos días de haber sido nombrado, ya que la culpa no podía recaer en Chávez, y Caracas quedó incólume en cuanto a suministro de energía eléctrica, es decir, cero racionamiento.

Lo cual me lleva a hacer mención al título de este artículo, ya que por simple inferencia, si en la cuarta solo le cortaban la luz a los pendejos, y en la quinta todos sufrirían por igual, entonces, si Caracas no puede quedarse sin energía, creo que los de la provincia somos los pendejos, y no lo dije yo, lo dijo el poder ejecutivo. El presidente le tiene miedo a la protesta popular de Caracas, es innegable el monstruo que configura la ciudad capital, pero se le olvida que la provincia vota, tiene necesidades y sabe perfectamente que las medidas contra la situación extraordinaria de la electricidad, a pesar que el jefe de estado las haya hecho recaer sobre un ministro, provienen de un presidente que se ha jactado inifinidad de veces en que las decisiones las toma él, y que nada pasa sin que él se entere, además, a fin de cuentas, la culpa es del ministro, que puso la torta, pero..., ¿quién nombró al ministro?

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