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LEY COMO FUENTE DE DERECHO ROMANO

En términos generales, la palabra Ley (Lex-legis) indica vinculación, regulación obligatoria, que es impuesta por quien tiene la facultad de establecer su voluntad a otras personas, quienes la aceptan y cumplen.
La ley es la manifestación de voluntad del pueblo organizado políticamente, cuyos mandatos son obligatorios para todos, debe ser elaborada y declarada por los órganos adecuados, que en el caso romano, eran los comicios. La ley indica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios. Para Bonfante: “Ley es modo de formación del derecho por obra de los órganos destinados a ese fin”[1]
Los romanos diferenciaron la ley, en pública y privada, siendo la primera una deliberación de los órganos del estado cuyo resultado se imponía a todo el pueblo, es decir, la norma cobija al conglomerado social, siempre. Por su parte, la ley privada implica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios, es decir, la ley privada implica la sujeción voluntaria del individuo (o los individuos) a las prescripciones de la norma, por cuanto sería inútil pensar que una persona que no ha querido estar bajo una determinada relación jurídica sea sometida a esas normas jurídicas. Así, “la lex significa una norma vinculante entre dos sujetos (lex privata) o entre la totalidad del populus (lex publica)” (Mainar, 2009)
De igual manera, el derecho romano distinguió la ley en otras categorías, la de lex datae y lex rogatae. Las leyes rogadas son aquellas que provienen del comicio, previa proposición de un magistrado (normalmente un Cónsul), y que luego deberá ser ratificada por el Senado, mediante la auctoritas patrum. Por su parte las leges datae son “emitidas por los magistrados en uso de las facultades otorgadas por los comicios y que, generalmente, contienen normas administrativas; por estas leges datae se establece el régimen municipal.” (López, 2007)
En materia de fuentes del derecho nos referiremos a la ley rogatae, que configura la ley como producto de la labor del órgano legislativo, es decir, la ley en sentido estricto, y cuya referencia actual la podemos conseguir en el artículo 202 de la Constitución Nacional. Ya después, trataremos a fondo el tema de la ley, su formación, sus partes y tipos, de conformidad con el derecho romano.
Es importante observar como, en la época republicana romana, se materializa la división de fuente de producción vista como órgano que emite la norma, y la misma norma como resultado de la labor del mismo órgano. Así tenemos que sólo la ley emana del comicio y cualquier otro acto que tenga fuerza, valor y rango de ley no necesariamente es una ley, por cuanto, en sentido estricto, y por muy repetitivo que suene, ley es solo aquella que proviene del órgano competente. Esta diferenciación es, igualmente útil para el derecho actual, el venezolano inclusive, ya que si vemos la situación presente de la ley habilitante (sin entrar a discutir su legalidad y/o legitimidad) sino la esencia de la institución establecida en la Carta Magna, vemos que la Asamblea Nacional tiene la posibilidad de sancionar la misma para que el primer mandatario nacional dictamine normas jurídicas, pero lo hará a través de un decreto, que es el acto ejecutivo por excelencia, que tendrá FUERZA, VALOR y RANGO DE LEY, mas no será una ley, sino un decreto-ley.



[1] Bonfante, Pedro. Instituciones de Derecho Romano, 1959, p.22

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