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LO QUE FALTA

En una semana los venezolanos estaremos acudiendo a un nuevo proceso electoral, ratificando nuestra fe en la democracia, esa gran idea que ha sido tergiversada a través de los años, pero que no ha encontrado sustituta dentro del ámbito político de la sociedad humana.

Venezuela es un país en el que no existe confianza en las instituciones y menos aún respeto por autoridad alguna, sin embargo, la posibilidad de acudir a elegir sigue siendo fundamental para la conciencia colectiva, en especial porque la acción de elegir entraña siempre la posibilidad de ser elegido, y de generar un cambio para aquellos que creen que tienen la aptitud y la voluntad para lograr un beneficio para muchos y no para sí mismos.

El nini-ismo azota nuestras conciencias como una clase ciudadana que se atreve a no reconocer la necesidad del ejercicio de su ciudadanía para la reivindicación de la dignidad del ser y si bien su posición viene legitimada por el derecho a la inacción y al no involucrarse, es necesario que todos los que conozcamos alguien arropado por el fenómeno nini-ista logremos, en estos días que restan para acudir a las urnas,  convencerlos de que este proceso electoral puede ser uno de los últimos en el que los venezolanos podamos decir verdaderamente lo que queremos, pues las ruinas institucionales que quedan desaparecerían en seis años adicionales de gobierno unipersonal.

En Venezuela estamos luchando contra la primera modalidad de gobierno autoritario del siglo XXI que ha existido en Latinoamérica, tal como lo han referido autores como Mires y en medida menos radical, Krauze. Esas dictaduras están "legitimadas" en la debilidad intelectiva de parte de la población, el excesivo manejo de recursos económicos, procesos eleccionarios viciados, y sobretodo, la capacidad de comprar la débil conciencia política internacional que sólo conoce de intereses y poco sabe de dignidad (en otras latitudes podemos ver el fenómeno Putin en Rusia); y son las principales enemigas de la dignidad humana. 

Ese es el verdadero argumento contra el nini-ismo, el  que sustenta el voto contra el oficialismo. No se trata de un periodo presidencial, se trata de la inminente caída de lo poco que queda de institucionalidad en Venezuela, pues el poder absoluto, el miedo y el dinero terminarán de carcomer los cimientos débiles de este edificio democrático construido a medias en la segunda mitad del siglo XX, pero que por lo menos, a pesar de la exclusión, la pobreza y la demagogia su base libertaria y plural ha logradonsobrevivir 14 años de gobierno rojo, pero del que no queda casi ya nada.

Vienen tiempos difíciles, así la victoria sea opositora, y el milagro no sucederá en un mes, la recuperación no será inmediata, pero hay algo que tiene mayor valor, la posibilidad de elegir, y conservar el sueño de ser elegido para lograr un cambio en algún momento. Amigo indeciso, dale la oportunidad a tus hijos de conocer un presidente distinto, que si no funciona la elección por lo menos tendrás la seguridad de que podrás luego elegir uno nuevo. No le des oportunidad a la univocidad, dale cabida a la posibilidad de escoger una ideología, un color o una bandera distinta a la del que gobierna. No se trata de política, se trata de libertad. Lo único que falta es tu voluntad de ser ciudadano, es el más preciado don que como zoón politikon hemos obtenido de la razón, la posiblidad de participar en algún proceso de gobierno, y generar cambios.
Lo que falta es tu voto el próximo siete de octubre.


Comentarios

  1. Hola Pedro.

    Excelente reflexión, "lo que falta" lo cambiaremos por "lo que faltaba" estoy seguro que las personas van a salir a ejercer el derecho del voto y van a votar bien.

    En estos días que restan para la gran fecha, debemos buscar esos votos, y no para ganar sino para que la diferencia sea contundente.

    Recordemos que por cada voto del oficialismo que se pase a la oposición, se suma de dos.

    Saludos.

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