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BUROCRATIZADO



Normalmente acudo al blog para escribir cosas tontas que parecen profundas pero que se limitan a expresar sentimientos de esperanza o hacer claro el panorama oscuro que se cierne sobre mi país. Hoy, para variar un poco, me permitiré desmadrarme en contra del Estado, su inutilidad y su existencia concebida como una forma para conculcar libertades, en unos días en que en mi estancia "temporal" en Europa me hace desesperar entre la ideologización de los que quieren más y más Estado.

Desde el 2007 y hasta febrero de 2015 ejercí libremente la profesión de abogado en Venezuela, esto significa que toda mi carrera se desarrolló en la génesis de la Revolución (2002-2007) y los halagüeños mensajes provenientes de la izquierda internacional, porque se devolvía el poder al pueblo, sin importar que se estuviese construyendo el cascarón vacío más grande, cuyo caradurismo se podía ver, como la muralla china, desde la Estación Espacial Internacional.

Mi carrera profesional y mi relación con la burocracia empezó con las explicaciones de mis profesores de Derecho Público y Derecho Administrativo, sus charlas sobre el rol de la administración pública, la discrecionalidad administrativa y sus límites, la estructura del Estado, las competencias, la descentralización, la desconcentración y la delegación, entre muchos otros conceptos tan importantes como inútiles en la Venezuela del Socialismo del Siglo XXI (inspirado en Chomsky y aupado por Monedero). Luego, en el tercer año de la carrera empecé a buscarme la vida trabajando para algún abogado, conociendo la cara de la burocracia al tratar de sacar una patente de industria y comercio ante la Alcaldía de San Cristóbal. El trámite pintaba sencillo y aunque no lo fue, porque la discrecionalidad ya había dejado de ser la excepción para erigirse en norma, tampoco representó un dolor de cabeza insoportable, quizá porque el venezolano está genéticamente preparado para lidiar con un Estado inútil.

¡Qué iba a imaginar yo que a partir de ese momento mi vida se vería envuelta en las redes del Estado venezolano chavista!, un monstruo rojo que no paraba de pedirme papeles, exigirme trámites, inscripciones, declaraciones juradas, carpetas con separadores de colores, carpetas etiquetadas, formularios con facturas de mis consumos en el extranjero, copia de las copias, y un sinfín de idioteces que deben estar  archivadas y llenas de moho en algún sótano o caja de algún inmueble, del excesivo número que en propiedad detenta el Estado. No hubiese imaginado nunca que tendría que ir o pagarle a alguien para que hiciese fila para coger un número de entre los 20 que repartía un Registro Público o una Notaría para poder firmar una venta o un poder, o que una firma sería rechazada porque algún burócrata en Caracas había cambiado el estado civil de mi cliente, o el de mi madre, de casado a soltero o viceversa (de nada serviría el documento público de identidad, valía más el error del imbécil de turno usando el ordenador de la base de datos centralizada).

Con la burocratización supe que la ley de simplificación de trámites administrativos no era sino la muestra clara de ineficacia de la ley, pero también entendí que un Estado como el venezolano, que ya era un elefante blanco antes del chavismo, serviría de plataforma para la dispersión de las responsabilidades en la comisión de los delitos que la Revolución necesitaba para aferrarse al poder de forma indefinida. Cuando tienes que estar ocupando tu vida solucionando trámites burocráticos, pierdes la noción de pérdida de la libertad que tal situación supone. Seguro te identificarás conmigo, pero entreteniéndote haciendo carpetas para solicitar el cupo cadivi para irte de vacaciones, hacía que te quejases pero olvidabas que el Estado estaba poniendo límites al uso de tu dinero, de tu tiempo y de tu vida.

Así que hoy, cuando necesito una constancia de haber residido en el país, me doy cuenta que inclusive a 8 mil kilómetros de distancia, mi vida sigue estando marcada por la burocracia. La misma burocracia que me exigía que cada vez que quería hacer un trámite ante un Registro Mercantil, debía llevar las sopotocientas mil fotocopias de cédulas de identidad de los accionistas de una empresa, y que la imagen quedase en el centro, para satisfacer el trastorno obsesivo y compulsivo del funcionario detrás del escritorio de madera, que olía a naftalina, aunque ya estuviesen dentro del expediente mercantil; la misma burocracia que me exigía firmar documentos con bolígrafo negro y llevar escritos en papel tamaño Legal u Oficio, aunque la propia Constitución impidiese que la justicia se sometiese a formalidades no esenciales. La misma burocracia que me exige pertenecer a un consejo comunal, tener cédula, registro de información fiscal, registro por ante el Sistema de Identificación, por ante Sistema Tributario de Registro Único de Personas que Desarrollan Actividades Económicas (que era obligatorio tener pero que no sirve para absolutamente nada), y aun así no tener un mecanismo contenido en la ley para que un organismo encargado del registro civil te emita una constancia de HABER RESIDIDO, porque el burócrata solo tiene una planilla para los residentes actuales, y le impide conocer el derecho de petición contenido en la ley que le obliga a dar respuesta a los administrados sobre asuntos de su competencia. La ley no importa, porque algún burócrata de Caracas considera que X cosa le divierte más, ya que pensar más allá de las órdenes está prohibido.

Es la misma burocracia que te ahoga en papeles para no obtener resultados nunca, que ha establecido tantas contribuciones fiscales y parafiscales, así como tantas obligaciones formales para individuos y empresas, que recuerdo entrar a la recepción de mi propia oficina jurídica (o de la de las empresas para las que trabajaba como asesor) era como una galería de exhibición del absurdo, porque tenía que haber un aviso que diese constancia de que se prohibía fumar, que se prohibía portar armas de fuego, pero que también se prohibía la discriminación, al lado de la cartelera donde debía constar la información de la última declaración del IVA y del ISLR, así como los pagos de la seguridad social, aportaciones al sistema de vivienda de cada uno de los que laboraban en dicha oficina, pero también el RIF, visible, la lista de precios desglosada y, por supuesto, cualquier cosa que al funcionario discrecional se le ocurriese. Un empleado podría desperdiciar de su tiempo de trabajo horas ajustando la cartelera del asco burocrático, que nunca iba a estar completa ni iba a cumplir una finalidad útil, porque la información contenida estaría disponible en los sistemas informáticos de la administración.


Es así, mi vida ha estado marcada por la burocratización, soy venezolano y estoy burocratizado. Tengo que pasar horas y horas frente al computador para solicitar una cita para el pasaporte (y esperar un año por  él), para pedir una cita para apostillar cualquier documento o pedir antecedentes penales. Estoy burocratizado porque para pedir una copia certificada de mis notas de bachillerato, debo someterme a la discrecionalidad del funcionario de turno, y a la voluntad del que sella la planilla, si va o no va, o si quiere o no quiere sellar, este es verídico, muchas veces no pude obtener algún papel porque el individuo encargado de poner sellos húmedos no estaba, aunque estuviese el sello disponible y decenas de personas perfectamente y jurídicamente hábiles para hacerlo.

La burocratización era patente en mi día a día laboral, cosa que noté cuando los ingresos profesionales representaban en más del 80% la gestión de algún trámite ante la administración pública nacional, estadal o municipal, en vez del litigio o la asesoría profesional. Desperdicié miles de horas sentado hablando con funcionarios, sacando copias, corrigiendo tonterías (una vez tuve que ceder ante un revisor de notaría porque no le gustaba que incluyese la construcción disyuntiva "y/o" en un documento jurídico, o porque no le gustaba que pusiese Artículo en vez de Cláusula en un documento).

Han pasado 2 años y medio desde que salí del país, y no hay día en que la monstruosidad de la burocracia revolucionaria no tenga una forma de fastidiarme la vida, porque solo alguien que es venezolano entenderá lo que estar burocratizado. Por cierto, que conservo las facturas de mis consumos cadivi del año 2015, me da terror botarlos, no vaya a ser que el funcionario de turno me los pida para seguir fregándome la existencia.

La burocratización es una forma de control social que en Venezuela ha funcionado muy bien, ahora se disfraza de Carnet de la Patria. El crecimiento desmedido del Estado y la forma en que se inmiscuye en todos los aspectos de tu vida, como disponer límites al retiro de dinero efectivo de tu cuenta bancaria, o los días en que puedes comprar algo conforme la numeración de tu cédula de identidad, conculca tu libertad. No olvidemos que por cada decisión discrecional del burócrata, que no esté amparada por las disposiciones de la ley, supone que conculcan tus derechos políticos.

Conforme la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos (Art. 12), y como bien recuerdo que me enseño Luis Eugenio Correa, me permito citar a Brewer (2011), quien hablando de este tema, afirma: "de acuerdo al derecho administrativo venezolano, las actividades administrativas discrecionales sólo pueden existir cuando una ley expresamente otorga a la administración el poder de evaluar la oportunidad y conveniencia de sus acciones, lo cual ocurre cuando la misma otorga a un funcionario público el poder de actuar de acuerdo a su evaluación de las circunstancias."

Comentarios

  1. Dios tiene una palabra para cada tiempo, para cada realidad y para cada pueblo. Esta es la palabra para Venezuela:

    Teocracia Venezuela

    Bienvenidos a la Teocracia, el gobierno de Dios
    Teodoro Darnott le invito a conocer el inicio de lo que se convertirá pronto en el más poderoso movimiento revolucionario que ha de cambiar la faz social y política de Venezuela de la democracia hacia la teocracia.
    Teocracia Venezuela propone la construcción de una sociedad cristiana bajo un pacto constitucional cristiano, lo que implica un gobierno y un estado cristianos. La república Cristiana Teocrática De Venezuela.

    Dios ha estado anunciando que levantará a Venezuela como la primera teocracia de América. La voz de Dios ha salido en primer lugar de la boca de Teodoro Darnott en el 2006 luego a traves de Alexis Moncada del Estado Táchira; Ver esta página: https://atalayavenezuela.blogspot.com/p/introduccion-este-es-un-material.html ahora lo está anunciando por medio de los profetas José Leones y Edi Leones Teocracia para Venezuela por: Edi Leones. Ver: Triunfo de la teocracia en este vídeo
    https://www.youtube.com/watch?v=GXLLhNvkrLE Ver muerte de la democracia en este otro vídeo https://www.youtube.com/watch?v=EpqVKTyUGRY&t=328s

    También ha estado anunciando el fin de la democracia por medio del profeta José Leones Muerte de la democracia en Venezuela por: José Leones

    Venezuela en estos momentos mas que nunca espera una respuesta concreta departe de Dios a toda esta situación de hambre, vicio, idolatría violencia y muerte inútil.

    Teocracia Venezuela como orden cristiano en todos los ámbitos, social, político, cultural, económico ect es esa respuesta.

    Es también la respuesta a esa suplica milenaria: venga tu reino, hace tu voluntad en la tierra en la misma forma como se hace en los cielos.
    Creemos que esa voluntad es el fin de todo aquello que nos enferma, nos destruye y nos separa de Dios. Pero que esa voluntad no viene por obra de un milagro sobrenatural, sino que estamos llamados por Dios a construirla en nuestros pueblos.


    Hoy gracias al conocimiento teocrático que inundó mi vida como un océano de luz infinita, sirvo al respeto, a la santidad, espiritualidad y fidelidad a Dios y a sus santos mandatos.
    Esta transformación que he logrado con la obediencia a Dios y a Jesucristo es lo que de todo corazón deseo para todo el pueblo venezolano, para América y el mundo.

    Es este deseo lo que me lleva a escribirle a fin de encontrar alguna palabra de solidaridad que me de fuerza moral y espiritual para seguir adelante anunciando a Venezuela y a América la solución de Dios para todos nuestros pueblos, esto es, la Teocracia Cristiana como ordenamiento jurídico, social, político, cultural-espiritual. El levantamiento en América de las sociedades nacionales cristianas, donde la gente y los recursos estén al servicio de la gloria de Dios y de Cristo.

    Gracia amado (a) por el momento de su tiempo que me ha dispensado. Que Dios nuestro padre le bendiga abundantemente a usted y a su familia con toda clase de bendiciones del cielo y de la tierra, y que la paz y el amor de Jesucristo abunde para gracia en su corazón.
    Atte
    Teodor R Darnott

    Precursor de la Teocracia para Venezuela y América Latina
    Teocracia Cristiana Venezuela Visite nuestro sitio web en http://teovczla.blogspot.com

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  2. En este blog se propicia la libertad de opinión, a la vez que se vindica la libertad de cultos, así que no pretendo censurar ningún mensaje, salvo aquellos que procuran atentar contra los principios indicados

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